Leyendas del Fútbol

Gunnar NORDAHL, el primer gran vikingo.

Un histórico del fútbol sueco, que pertenece al Salón de la Fama del AC Milan, club en el que militó durante ocho temporadas y marcó 210 goles. La revista Four Four Two le incluyó entre los cien mejores jugadores de la historia.

  14/01/2018

Ibrahimovic fue el último gran sueco en la historia del AC Milan. Siempre ha existido una relación entre el país escandinavo y el Milan. Una historia que arrancó a mediados de los cincuenta, cuando aterrizaron en la capital de Lombardia Gunnar Gren, Nils Liedholm y Gunnar Nordhal. Los tres formaron el mítico tridente Gre-No-Li. Nordhal, bombero de profesión, fue el primero de ellos. Un futbolista con el gol como oficio: Durante su etapa en equipos suecos, Nordahl marcó 149 goles en 172 partidos. Con la camiseta rossoneri hizo 210 goles en liga y 15 tantos en su recta final en la Roma. Con sus 225 goles es el tercer máximo goleador en la historia de la Serie A. Sólo Silvio Piola (250) y Francesco Totti (274) han marcado más goles, convirtiendo a Nordahl en el máximo goleador entre los jugadores no italianos. 

Es el tercer máximo goleador en la historia de la Serie A con 225 tantos: 210 con el AC Milan y 15 con la Roma

La historia de Nordhal escribe su primer línea el 19 de octubre de 1921, el día de su nacimiento en una familia numerosa y relativamente pobre. Una familia de futbolistas: tenía cinco hermanas y cuatro hermanos, todos los cuales fueron jugadores. Tres de ellos, incluso, llegaron a formar parte de la selección de Suecia. El padre de Nordahl trabajaba en una fábrica de papel para mantener a su esposa e hijos en una vivienda minúscula. El hombre ni siquiera podía permitirse el lujo de regalar un balón a sus cinco hijos varones, que acabarían dedicándose al fútbol todos ellos. Gunnar tenía ocho años cuando jugó por primera vez con una pelota de verdad en el colegio, pero muy pronto eclipsó a sus compañeros de clase tanto física como técnicamente. En la adolescencia se puso a trabajar en una cervecería. Alto y fornido, debutó a los 16 años con el Hornefors, un modesto club de su localidad. Tres temporadas, 41 partidos y 68 goles después pasó a ser propiedad del Degerfors. La máxima división del fútbol sueco para un ascenso meteórico.

Para 1944, Nordahl era una roca: 1,81 de estatura y 95 kg de peso. “¡Nordahl..! Dios mío, ¡Qué fuerza bestial tenía! Yo le tiraba la pelota y él arremetía directo al arco. Los rivales rebotaban como si fueran de goma", señaló su compañero en el Milan Pep Schiaffino sobre su físico. En Suecia, sus goles también crecieron. Era temible en el juego aéreo, con la volea como sello de identidad. Aquel mismo año, contra el Malmoe, ocurrió un prodigio:  imprimió a su disparo tanta potencia que el balón perforó con violencia las mallas y siguió volando en trayectoria endiablada hasta lo alto de las gradas. El entonces vigente campeón de Suecia corrió a hacerse con su firma, al igual que el IFK Norkopping, el equipo que al final conquistó sus favores porque le ofreció además un empleo de bombero en la ciudad. Nordahl marcó 87 goles en 85 partidos de liga con el IFK, al que propulsó hasta el título en cada una de las cuatro temporadas que pasó en el club, y en todas ellas se proclamó máximo anotador de la competición. Ningún otro hombre ha conquistado tantas veces la bota de oro del campeonato; ningún otro hombre ha marcado jamás en un solo partido más goles que los siete que él endosó al Djurgardens en una victoria por 11-1 en 1945.

Gunnar Gren, Nils Liedholm y Gunnar Nordhal (centro). Los tres formaron el mítico tridente Gre-No-Li del Milan. “Gren, Liedholm y yo nos entendíamos como por telepatía, una facultad que habíamos desarrollado durante tantos años entrenándonos juntos", destacaba Nordhal.

Nordahl estableció también copiosos récords con la selección de Suecia, con la que debutó en 1942 y a la que brindó 43 tantos en 33 partidos. Su apogeo internacional se produjo en el Torneo Olímpico de Fútbol de Londres 1948. El infalible Ernst Ocwirk era el creador de la selección de Austria; John Hansen y Faas Wilkes, dos máquinas de hacer goles, tiraban respectivamente de Dinamarca y Holanda. Eran los favoritos. A Suecia no los conocía nadie. El mundo no tardó mucho en enterarse de quiénes eran. Nordahl necesitó solo diez minutos para conceder a los suyos una ventaja de dos goles y encarrilar la definitiva victoria por 3-0 contra Austria. En cuartos de final, la República de Corea cayó por un apabullante 12-0 y, a continuación, Dinamarca quedó eliminada por 4-2. Suecia concertó así una cita con Yugoslavia en la gran final, que se adjudicó por 3-1. El séptimo gol de Nordahl en el torneo, del que se proclamó máximo anotador ex aequo, otorgó el triunfo a los suecos ante los 60.000 aficionados que abarrotaban Wembley. “Nordahl había nacido para marcar goles”, declaró el co-entrenador de aquel equipo que se colgó la medalla de oro, George Raynor. “No era el más atlético, pero tenía mucha inteligencia para abrirse huecos y podía meter el balón en la meta con los ojos tapados. Si hubiera jugado con nosotros en 1950, estoy convencido de que habríamos llegado más lejos que al tercer puesto. Su rival favorito era Noruega: anotó la increíble cantidad de 15 goles en cuatro partidos contra ellos.

Gunnar Gren: "Nordhal golpeaba la pelota con tanta potencia que incluso podía meter goles con la zurda, su pierna más débil, desde ligeros puntapiés hasta cañonazos espectaculares. Se colaba por huecos que los demás ni siquiera imaginaban que se pudieran abrir. Es uno de los mejores futbolistas que han existido y, en mi opinión, uno de los mejores goleadores”

El primer jugador profesional en Suecia

Nordahl se marchó de Suecia y se hizo profesional en 1949, una decisión que lo alejó definitivamente de la selección. Si bien en aquellos días sus compatriotas lamentaron la elección, a la larga toda la nación se benefició de ella. Aquel traspaso abrió las puertas de Italia a la larga lista de jugadores suecos que llegarían después. Era un mundo muy diferente al mío”, recordaría después. “No sabía si sería capaz de aclimatarme a él”.

Ninguno de ellos, no obstante, ha conseguido acercarse ni de lejos a las proezas del artillero. Gunnar Nordahl se estrenó en el Milan durante el partido de la victoria por 3-2 contra el Pro Patria. Ni que decir tiene, también vio puerta en su debut. Fue el primero de los 16 goles en 15 encuentros que subió a su cuenta particular durante el resto de la campaña de 1948/49. Estas cifras convencieron a los Rossoneri de que debían “persuadirlo” para que firmara con ellos un nuevo contrato a los seis meses de haber llegado al club con un acuerdo de dos años y medio de duración. Además, la entidad siguió las recomendaciones del jugador y fichó a dos de sus antiguos compañeros de selección. De nuevo juntos, Nils Liedholm, Gunnar Gren y Nordahl formaron la sagrada trinidad del Milan. Con el apodo de Gre-No-Li, el trío resultó fundamental en las conquistas de los campeonatos de liga de 1951 y 1954. “Gren, Liedholm y yo nos entendíamos como por telepatía, una facultad que habíamos desarrollado durante tantos años entrenándonos juntos”, recordaba El Bisonte. “Cuando llegué a Italia me di cuenta de que, en Suecia, los equipos jugaban mucho más adelantados. Intenté aprovecharme de esa experiencia para abrir espacios en las defensas. (Liedholm y Gren) me cedían pases perfectos al hueco y me ponían en bandeja balones facilísimos, listos para que yo los empujara a puerta”.

“Nordahl había nacido para marcar goles”, George Raynor, seleccionador de Suecia de 1946 a 1954. En uno de sus goles llegó a romper la red de la portería

El sueco, a pesar de ser gran estrella, era un tipo humilde, fiel a sus orígenes y las enseñanzas de sus padres. Durante la hazaña individual de 1949/50, Nordahl marcó de volea 11 de sus 35 goles (un récord de la Serie A posterior a la guerra). Tiempo después, Gren comentaría sobre el hombre cuya extraordinaria carrera concluyó tras dos temporadas en el Roma: “Golpeaba la pelota con tanta potencia que incluso podía meter goles con la zurda, su pierna más débil, desde ligeros puntapiés hasta cañonazos espectaculares. Se colaba por huecos que los demás ni siquiera imaginaban que se pudieran abrir. Es uno de los mejores futbolistas que han existido y, en mi opinión, uno de los mejores goleadores”. En septiembre de 1995 se apagó la llama de Nordahl, pero su leyenda vivirá por siempre en Suecia y en Milán; y muy probablemente también muchos de sus múltiples récords. 

Redacción: Héctor García