Estructura y organización de un staff técnico.

Por Álex Couto. Entrenador UEFA PRO

  02/05/2019

Estructura y organización de un staff técnico

El fútbol ha evolucionado a niveles insospechados desde hace unos lustros y con él se han producido transformaciones que han derivado en cambios que acaban afectando a todas las estructuras de un club. Uno de esos grandes cambios se ha producido en la organización y diversificación de un staff técnico.

Es muy habitual en estos tiempos ver en las fotos oficiales de los clubs de fútbol un número semejante de miembros del cuerpo técnico en relación al número de jugadores que componen el equipo, algo que todavía sigue llamando la atención.

Hemos partido de un colectivo en mínimos, a medida que se iban incorporando especialistas al cuadro técnico, un entrenador, un asistente y un preparador físico, con el aporte ocasional de un entrenador de porteros y la colaboración esporádica de un psicólogo. Hoy día, dentro de un staff técnico, incluso las responsabilidades han cambiado, ya que se parte de un director deportivo que tiene a su cargo, generalmente tres secciones diferentes. Por un lado la secretaría técnica, encargada de la captación de talento, por otro lado, la estructura formativa que compone el futbol base y finalmente, el cuerpo técnico propiamente dicho. Dentro de este distinguimos diferentes áreas de especialización. Por un lado, el colectivo encargado del fútbol en sentido específico, compuesto por entrenador y asistente, quienes disponen para su validación del trabajo propio y ajeno de un colectivo de analistas dependientes de ellos directa o indirectamente que se encargan de valorar la dispersión, (la diferencia entre lo deseado y lo alcanzado) de los entrenamientos, del análisis del propio equipo, (fortalezas, debilidades, recurrencias, etc.) y el análisis del equipo adversario en toda su extensión.

En función de las posibilidades del club, el número de elementos es mayor o menor y la organización del mismo, más o menos compleja. Junto al entramado futbolístico y directamente dependiente, nos encontramos con el colectivo encargado del aspecto condicional, compuesto por un preparador físico y generalmente un asistente, encargados de planificar y controlar, a la par que organizar el contenido de naturaleza condicional adaptado al juego, es decir, en clara coordinación con el entrenador y asistentes. Ellos disponen además de herramientas (GPS, Wimu, etc.) para hacer un seguimiento de todos los parámetros y variables que consideren oportunos. Junto a ellos y en coordinación directa trabajan los fisioterapeutas y recuperadores encargados de desarrollar el trabajo de prevención y rehabilitación de aquellos jugadores que lo necesiten. Es decir, dentro del grupo de preparación física y condicional nos encontramos personal destinado al fortalecimiento, rehabilitación y prevención de lesiones, así como analistas de big data que buscan recurrencias adaptables a las necesidades del juego, amén de especialistas dentro del grupo encargados de test, pruebas y exámenes que permitan anticipar lesiones, problemas o incluso fortalezas ocultas.

Pero la cosa no termina aquí. Junto al grupo futbolístico y condicional trabaja un equipo médico que diagnostica y actúa en función de las circunstancias, determinando plazos de recuperación o de activación para la participación de los jugadores en competición. Otro colectivo directamente coordinado con los dos gremios anteriores. Pero el fútbol es un deporte en el que la conducta y las emociones tienen un papel determinante. Por lo que el papel de los psicólogos tiene una fundamentación operativa cada vez más notoria. Protocolos de acción individuales, grupales y/o colectivos que afectan las relaciones de todos o parte del grupo en su conjunto y requiere de planteamientos y organización adecuados que recaen en las sinergias derivadas del entendimiento entre el entrenador, preparador físico y psicólogo.

Junto a estos, podemos incorporar como nuevos elementos de generación de valor añadido a los analistas encargados de estudiar las consecuencias del comportamiento en situaciones de máxima exigencia, aquellos que analizan hormonas, sus impactos en acción y sus derivaciones en los procesos de entrenamiento.

Todos, absolutamente todos están bajo la tutela organizativa de la dirección deportivo, máxima responsable de la estructura global.

La pregunta que nos hacemos ahora es la siguiente: ¿Sigue resultando más fácil despedir a uno que a once o a veintitrés? ¿Cómo afecta el despido de un entrenador principal en toda la organización de relaciones que se generan a lo largo del desarrollo que lleva implícito una temporada?

Generalmente cuando el entrenador se va de un equipo, con él se marchan elementos fundamentales del organigrama deportivo. ¿Coordinar a los que llegan nuevos con informaciones sobre las que no han actuado es realmente eficiente?

El fútbol es complejo e incierto hasta en estos aspectos coyunturales. Incertidumbre y complejidad susceptible de ser entrenada en estructuras de máximo nivel. ¡Tomemos nota de ello y reflexionemos!