Arquitectos y Generales.

Por Rubén Caño. Entrenador UEFA PRO

  13/09/2019

Arquitectos y Generales

Dice el diccionario que un Arquitecto es aquel profesional cuya labor consiste en proyectar edificaciones, espacios o varias estructuras, y velar por el adecuado desarrollo de su construcción y mantenimiento, siendo la consecuencia de una reflexión, generando un entorno y espacios habitables para el ser humano. Y los ha habido siempre, desde que la persona es persona, manifestando la necesidad de encontrar lugares en los que sentirse cómodo y, a partir de la comodidad, poder desarrollarse.

Si lo llevamos a nuestro ámbito, el del fútbol; y dentro de éste, al proceso del entrenamiento a través del seguimiento de una metodología, soy de los que considera que el entrenador debe ser un arquitecto, un profesional capaz de crear estructuras para que otros (los jugadores) las habiten, a la medida de sus necesidades y como consecuencia de una notable formación técnica, incluso artística, social y prudente.

Así lo vengo mostrando con convencimiento desde el año 2013, cuando inicié mi apasionante tarea de formar profesores de fútbol en los diferentes continentes del mundo, un planeta, el nuestro, en el que se repiten los mismos patrones, a veces faltos de evolución, desde Asia hasta América, pasando por innumerables clubes, academias y escuelas de fútbol de los países donde ruedan balones.

Rincones del mundo fútbol en los que predomina la figura del General y no la del Arquitecto. Lugares para el atajo, el camino rápido y la aceleración de procesos en la búsqueda de resultados inmediatos sin importar el largo plazo. Escenarios, a fin de cuentas, para poner en valor el resultado y no el proceso, sin modelos compartidos, donde se pierde el talento y la decisión para conseguir la ejecución. Pan para hoy, hambre para mañana. La orden siempre presente en la búsqueda del robot que no cuestione; y, por supuesto, que gane.

Y no quisiera que los lectores entiendan este artículo de opinión como una crítica al ejército. Nada más lejos de la realidad. La utilización del término General, solo una posición entre tantas de la estructura militar, pretende ser el acercamiento a un concepto antagónico al del Arquitecto. Del modo que lo presento, el General sería el de “ordeno y mando” y el Arquitecto el de “propongo y tú decides el camino tras mi guía”.

Considero que tampoco sería una locura pensar que habrá arquitectos que quieran ordenar y generales que valoren la iniciativa de sus subordinados. Pero a los pensamientos hay que ponerles nombre para poder explicar. Y en eso estoy.

Pensemos en fútbol, como sugerencia

Hecha esta introducción, creo que es momento de exponer los ejemplos que sirvan de argumento a mi reflexión. Y estos ejemplos saldrán de donde creo que tienen que salir cuando hablamos de fútbol, del juego, la referencia de todo lo que debamos hacer en el proceso del entrenamiento. Entrenamos para jugar mejor, para aprender de las situaciones del juego, resolviendo los problemas de la complejidad que presenta una contienda con multitud de actores, un gran espacio limitado, un tiempo (esto es la táctica, el dónde y el cómo del fútbol) y una incertidumbre que lo envuelve todo, que nunca se puede obviar y que da una apertura manifiesta a un deporte al que se juega bien con la decisión como herramienta y el manejo de la ansiedad como sello de calidad.

Por todo ello, a la dualidad arquitecto – general hay que asociar, pronto y sin reparos, los tipos de ejercicios de entrenamiento abiertos (toma de decisión del jugador e incertidumbre) o cerrados (ejecución como fin sin valor de la percepción y de la decisión dentro de la acción motriz).

Y todo es cuestión de porcentajes para saber en cuál de los dos grupos te sitúas.

Si eres de los que se vuelcan en la importancia de la corrección del gesto técnico, y en tu propuesta caben, repetidamente, este tipo de tareas con secuencias de pases seguidas milimétricamente por tus jugadores, al número de contactos que tú crees el acertado, y valorando el éxito del entrenamiento en la respuesta a la orden, para mí eres General.

Sin embargo, si eres de los que gustan de propuestas abiertas, de los que guían a la respuesta esperando que la decisión acertada llegue firmada por la motivación del futbolista, de esos que juegan con el espacio y las superioridades priorizando la táctica y la psicología frente a la técnica y la condición física, yo te sitúo en el grupo de los arquitectos.

De esta manera, el General propondrá un rondo “a un toque”, o una rueda de pase con movimientos prefijados y sin oposición inteligente. Al tiempo, el Arquitecto hará de ese mismo rondo un juego de posición dando valor al sentido de los pases entre los jugadores, sin importar el número de contactos y sí la orientación del juego, analizando comportamientos en los momentos ofensivo y defensivo. Y acerca de la rueda de pase, desechará lo analítico para incluir oposiciones y competición, valorando además el disfrute del jugador durante la acción porque piensa que, cuando se disfruta, se aprende. Y se resuelve.

Y esto de resolver no es una cuestión menor. Seguro coincidimos a la hora de pensar que “el fútbol es de los futbolistas”. Es decir, que el papel del entrenador es secundario y que el éxito o el fracaso están en las manos, o mejor dicho los pies, de quienes pueden actuar dentro de las dimensiones del terreno de juego. Por ello, (y ya me voy a descubrir sin reparos como seguidor, y ojalá de algún modo referente, de los arquitectos), expreso que ha de ser militarmente seguida para el entrenador la máxima de invitar continuamente a los futbolistas en conjunto a resolver situaciones. No podemos aspirar a que ellos resuelvan si no entrenan la resolución.

Siento que es un pensamiento lógico, incómodo en ocasiones porque lo cómodo es no cuestionarse las cosas. Pero, a fin de cuentas, un pensamiento. Y todo lo que sea pensar hace mejorar nuestro deporte. Por lo tanto, siguiendo la secuencia, solo quiero que seas tú quien decida en qué grupo te quieres situar. Si serás, porque no importa lo que fuiste, Arquitecto o General.