Diego Sez

Editorial de la Edición  2

- Diego Sáez / Periodista editor deportes radio ADN

Un Junio cargado de fútbol y emociones

Llegó junio, un mes habitualmente reservado para los grandes eventos del fútbol mundial. Un periodista deportivo sabe que cada año, justo a mitad de año, esta hermosa actividad nos lleva, en vivo o a distancia, a cubrir o seguir las alternativas de los torneos de selecciones más importantes alrededor del planeta. Del planeta fútbol.
Y en lo personal, teniendo una hija nacida en ese mes, se produce ese contraste de sensaciones, entre el honor de estar en donde todos quisieran estar (y que me paguen para eso), pero el pesar de pasar siempre lejos de esa pequeña, que ya no es tan pequeña y que en los últimos años debió comprender que papá estaría lejos en su cumpleaños.
Así pasaron seguidos un Mundial Sub 20, el Mundial de Brasil, dos Copas América, la Copa Confederaciones y otra vez un Mundial. Un privilegio para los que fuimos testigos directos, para los que amamos el deporte, en particular el fútbol.
Y este año, aunque a distancia en lo personal, es tiempo de una nueva Copa América, en Brasil, que se suma al Mundial femenino, ambos con presencia de Chile, nuestra Roja linda y querida.

Ellos, con la responsabilidad de defender un bicampeonato continental bien ganado en la cancha, aunque lejos de su mejor versión y con apenas un tercio de los jugadores que levantaron el trofeo en casa y en Estados Unidos. Además, con una idea de juego totalmente distinta y, por si fuera poco, muy cuestionada.

Ellas, haciendo historia con su primera participación mundialista. Sea cual sea el resultado final, el aplauso y se lo ganaron. Lograron la atención que por años reclamaron. Una reivindicación esperada por varias generaciones. Porque gracias a ellas la Roja también es, al fin, la Roja de todos, de todas.
Y el bautizo mundialista para las chicas fue al más alto nivel de exigencia, ante super potencias como Suecia y Estados Unidos. Es cierto, perdieron ambos partidos, pero también es indesmentible que cuando se esperaban sendas goleadas, los marcadores fueron por márgenes dignos, competitivos.
Además con actuaciones destacadas. Especialmente de la arquera y capitana Christianne Endler, quien está varios peldaños por sobre el resto, con una estatura física y futbolística que la hace resaltar en un equipo de obreras, de hormiguitas, llenas de voluntad, buen fútbol y garra. Cualidades que las hicieron brillar en el Sudamericano y que las tienen instaladas en el Mundial, cumpliendo su sueño de niñas, ese que parecía inalcanzable o utópico, pero que convirtieron en realidad para codearse con las grandes mega figuras de países que nos llevan décadas de desarrollo y trabajo.

Mi total reconocimiento para ellas. Son un orgullo para la mujer y para el deporte en Chile.
El arranque de la Copa América nos trajo varias muestras del actual escenario en el continente. El mejor de todos fue, sin dudas, Uruguay, el país más ganador en la historia del añoso trofeo y que además demostró en la cancha y con goles que el trabajo del maestro Óscar Washington Tabárez sigue rindiendo frutos a un país que respira fútbol, que es pequeño pero que se hace grande en la cancha. Y se hace respetar. Cambiando nombres, pero manteniendo la propuesta, los celestes apabullaron a Ecuador, que llegó en medio de un proceso de recambio de la mano del Bolillo Gómez.

El local ganó con comodidad, pero dejó más dudas que certezas. Poco consistente, abúlico y predecible, el equipo de Tite le ganó a Bolivia, pero porque los altiplánicos ofrecieron poco y atacaron nada. Inexplicablemente, el DT del schratch dejó en el banco a Gabriel Jesús y William, que cuando entraron le dieron otro ritmo y otro peso al equipo, hasta ahí tan deslucido como el color retro de sus camisetas.
Brasil llega con cartel de favorito en casa, pero con la necesidad de evitar un bochorno mayor como el que vivió en el Mundial disputado también en sus canchas. Si quiere evitar un desenlace similar, debe mejorar mucho todavía. Más teniendo en cuenta que su gran figura, Neymar, se quedó fuera por lesión en la antesala del torneo. Y que reemplazarlo no es nada de fácil, como quedó claro en la Copa América disputada en Chile hace ya cuatro años.

De Argentina, también se puede decir que está en deuda. Muy al debe. Enredada en constantes cambios de mando, críticas despiadadas de los medios y sus hinchas, los albicelestes comenzaron con una derrota que estira las dudas ante Colombia, precisamente en los partidos que están para demostrar si están o no para pelear cosas grandes.

Con un equipo renovado, sin varios "históricos" que no hicieron historia, el equipo de Scaloni sigue dependiendo demasiado de la inspiración de Lionel Messi, su mega figura y capitán, pero que en Sudamérica no cuenta con las garantías ni las licencias que encuentra en canchas europeas. Aquí la marca es despiadada, dura, los árbitros tienen otros márgenes y el rosarino lo padece. A eso hay que sumar que la "pulga" no está rodeada de sus partners culés, como también que porta esa pesada mochila de no haber ganado nada importante con su selección, con la eterna sombra de Maradona que sí lo hizo. Todo eso se nota en la cancha.

Perú y Venezuela protagonizaron uno de los partidos más olvidables de la primera fecha de la copa, un empate deslucido que permite sacar pocas conclusiones de dos selecciones que en el último tiempo vienen muy al alza y se ganaron el respeto de todos. Mientras que Paraguay decepcionó en un partido que tenía controlado, que ganaba cómodamente 2-0 a Qatar. Pero los albirrojos se durmieron, dejaron crecer al próximo anfitrión del Mundial y enredaron puntos de manera increíble, por culpa de una desidia y displicencia poco vista en la historia del combinado guaraní.

Por último, un párrafo para Chile, el bicampeón de América, que por culpa de su soberbia y exceso de confianza se quedó fuera del Mundial de Rusia, cuando parecía un mero trámite llegar a su tercera cita mundialista consecutiva. Todo eso y los conflictos internos, al fin reconocidos por Gary Medel y Reinaldo Rueda, tienen a la Roja con la necesidad, casi la obligación, de reivindicarse y volver a tener el protagonismo que la llevó a ser una de las 5 mejores selecciones del planeta, según el ranking de la FIFA.
El problema es que más allá del comidillo o los rumores, en la cancha -que es donde importa- el equipo del colombiano no encanta, aburre, es predecible y dejó de lado la agresividad que le dio mayores réditos. Por si fuera poco, el recambio forzado no llegó a ninguna parte y hubo que recurrir a los de siempre, en un escenario actual donde las principales figuras chilenas vienen de constantes altibajos en sus rendimientos y no todos son figuras estelares en sus respectivos equipos.

Pero ya sabemos que todos se ponen la Roja y es otra cosa.
Y así fue, porque en su estreno Chile sacó a relucir su credencial de campeón de América, con una clara goleada sobre un joven equipo de Japón. Reinaldo esta vez no quiso inventar la Rueda y puso un equipo lógico, para su esquema, con los jugadores que tiene.

El primer tiempo terminó con muchas llegadas, buen volumen de juego ofensivo y llegando por todos lados. Isla y Fuenzalida por la derecha, Beausejour y Alexis por la izquierda, más Vidal, Aránguiz, Pulgar y Vargas, generaron permanente peligro. Al final, la Roja fue contundente y volvió al gol. Necesitaba a sus máximos goleadores, Sánchez (42) y Vargas (38), y ambos respondieron. Este último superando con su doblete la línea del histórico Marcelo Salas y, ante los nipones, una de las figuras junto al enorme Charles Aránguiz, el mejor de todos.
Pero ojo, porque otro equipo más calificado no perdona como Japón, que tuvo varias opciones cuando el partido estaba 2-0 y bien pudo meterse en la discusión si no hubiera errado una y otra vez. Aunque Arias mantuvo su arco en cero, tarea pendiente para la Roja.